martes, 25 de noviembre de 2008

Tres

Fuiste mía aquella noche
cuando la luna dejo caer
miel sobre nuestros cuerpos
Aquella vez, al vernos sobre el estío
un beso me diste,
sin piedad a mis ansias,
las flores se marchitaron
al saber que me mentiste
Dulzura de mujer
Mis lagrimas fluyeron
formando un rio de penas
en el que tu te bañaste
Sólo me quedó
sonreir al aire
y a la soledad
que en un triste reencuentro
me tendra que acompañar
Oh mujer, triste soledad.

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