sábado, 1 de noviembre de 2008

Uno





Quémame fuego sin dañarme
dame rosas y un colibrí
elévame por los aires muy alto
que no puedo verte desde aquí

las praderas son muy hermosas
y tus manos también lo son
tu cuerpo lleno de agua
inunda mi corazón

Tu rostro frío y cálido a la vez
llena de espejos mi vida
tu sonrisa contrasta
en este mundo falaz llena de melancolía

tu sangre ardiente
corre como el magma en un volcán

soy ciego cuando te miro
mudo cuando te veo caminar

¡Oh! Naturaleza
en cuerpo de mujer
manos de seda
ojos de alondra

Tu cuerpo y mi cuerpo
el amalgama de la vida.

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